Crean un hormigón más resistente que captura CO2 del aire

Un equipo de científicos en India ha desarrollado una nueva fórmula de hormigón que no solo es más fuerte que el tradicional, sino que también absorbe dióxido de carbono, ofreciendo una solución innovadora para reducir la huella de carbono en la construcción.

El hormigón es uno de los materiales de construcción más usados en el mundo, pero uno de sus mayores inconvenientes es que su producción contribuye significativamente a la emisión global de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, un avance innovador desarrollado por investigadores del Mepco Schlenk Engineering College en India podría cambiar esta realidad.

Este equipo ha creado una nueva fórmula de hormigón que, además de ser más resistente que las mezclas convencionales, tiene la capacidad de absorber CO2 directamente del aire. El secreto reside en la incorporación de dos materiales naturales: la zeolita porosa y el biochar de bambú. Ambos componentes han demostrado funcionar eficazmente para capturar y fijar carbono, contribuyendo a la reducción del dióxido de carbono atmosférico.

La zeolita, un mineral microporoso, es conocida por su capacidad para adsorber gases y líquidos gracias a su estructura porosa. Al combinarlo con biochar de bambú, que es un carbón vegetal producido a partir de la biomasa de bambú sometida a un proceso de carbonización, se genera un compuesto capaz de integrar y estabilizar el CO2 dentro del hormigón. Este proceso no solo mejora las propiedades mecánicas del material, sino que también contribuye a mitigar el impacto ambiental asociado a las infraestructuras.

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Las pruebas realizadas, que han sido publicadas en la revista Carbon Research, han evidenciado que esta mezcla no solo incrementa la resistencia del hormigón sino que también puede capturar cantidades significativas de carbono mientras endurece. Esta innovación presenta un claro potencial para ser utilizada en diversas aplicaciones de construcción, generando infraestructura más duradera y sostenible.

Los resultados de estos experimentos abren la puerta a una revolución en la industria de la construcción, que es responsable de aproximadamente el 8% de las emisiones mundiales de CO2, principalmente por el uso tradicional del cemento. La posibilidad de fabricar hormigón con propiedades mejoradas y que, además, actúe como sumidero de carbono supone un avance importante en la lucha contra el cambio climático.

Este desarrollo también permite aprovechar recursos naturales renovables, como el bambú, que crece rápidamente y es abundante en muchas regiones del mundo. El biochar generado a partir del bambú consigue no solo una captura eficiente de carbono sino también la mejora de la estructura interna del hormigón, aportando resistencia y durabilidad.

En resumen, esta nueva fórmula ofrece una doble ventaja: aporta mayor robustez a las construcciones y contribuye a la reducción del CO2 atmosférico, planteándose como un material con potencial para transformar la forma en que diseñamos y edificamos infraestructuras en el futuro.

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