El Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC) ha emitido una advertencia sobre la creciente amenaza que suponen los ciberataques impulsados por inteligencia artificial (IA) para infraestructuras clave en el Reino Unido. Según su último informe anual, «Estado de la Nación Cibernética 2026», se prevé que en los próximos dos años las redes militares, aeropuertos, hospitales, centrales eléctricas y empresas del país se conviertan en blanco de ataques sofisticados apoyados en tecnologías de IA, probablemente originados por naciones hostiles como Rusia y China.
El director ejecutivo del NCSC, Richard Horne, señala que el aumento esperado de incidentes cibernéticos no responde a la creación de nuevas técnicas de ataque por parte de la IA, sino a que esta tecnología facilita la detección y explotación masiva de vulnerabilidades que han permanecido sin corregir durante demasiado tiempo. «En los próximos meses, enfrentamos la perspectiva real de un incremento sin precedentes en el número de incidentes cibernéticos», alerta Horne.
El organismo ha destacado concretamente los riesgos crecientes asociados a amenazas como el ransomware, el uso fraudulento de ingeniería social y la explotación de vulnerabilidades. Estas áreas, fundamentalmente, son en las que el NCSC ofrece apoyo y recomienda que las organizaciones adopten con rigor las herramientas, estándares y marcos de seguridad digital ya existentes.
Para Horne, el esquema básico de ciberseguridad de referencia debería ser el de Cyber Essentials, pero siempre como punto de partida y no como un objetivo final. Las empresas y entidades deben incrementar su capacidad de resiliencia haciendo una inversión adecuada acorde con su tamaño, complejidad y grado de exposición al riesgo.
En este sentido, el director del NCSC critica que muchas organizaciones mantienen una política de inversión insuficiente en tecnología y seguridad: «Durante décadas hemos asumido hacer tecnología de forma barata, pero ahora necesitamos que los líderes empresariales y de instituciones tomen decisiones urgentes para invertir correctamente en seguridad y resiliencia. Este compromiso colectivo puede convertirse en una fortaleza nacional duradera».
Amenazas patrocinadas por estados
Entre los agresores más preocupantes, el NCSC sigue señalando a actores estatales como China y Rusia. Aunque China enfrenta retrasos tecnológicos en su producción de chips, ha avanzado notablemente en sus capacidades de inteligencia artificial. Por su parte, las actividades cibernéticas rusas han mostrado una tendencia a aprovechar modelos de IA de código abierto, adaptándolos y reentrenándolos para sus necesidades estratégicas, evitando así desarrollar tecnología desde cero.
Anne Keast-Butler, directora de GCHQ (la agencia de inteligencia británica), subrayó que la ciberseguridad es parte esencial de la defensa nacional: «Las organizaciones deben actuar rápidamente para proteger a sus clientes, empleados y servicios. Es vital modernizar tecnologías, fortalecer la resiliencia y prepararse para posibles disrupciones asegurando la continuidad y recuperación eficiente ante amenazas crecientes».
Impulso gubernamental en inversión y desarrollo
En respuesta a esta situación, el gobierno británico ha anunciado planes de inversión millonarios para reforzar la defensa cibernética. Entre las partidas más destacadas figuran 60 millones de libras para la primera fase de un escudo cibernético nacional, y 70 millones para la creación del Centro Nacional de Exposición y Vulnerabilidades en Tiempo Real (NERV), dedicado a identificar amenazas y vulnerabilidades en infraestructuras críticas y la economía.
Además, se ha impulsado la creación de un Centro de Excelencia en Seguridad Cibernética basada en IA en Manchester, con el objetivo de consolidar la experiencia en el uso de inteligencia artificial para la protección gubernamental y nacional.
Trevor Dearing, director sénior de infraestructura crítica en la empresa Illumio, enfatizó que ataques recientes en sectores como agua, telecomunicaciones y sistemas de refrigeración en supermercados deben ser vistos como indicativos del nivel y tipo de amenazas actuales y la importancia de aprender rápidamente para prevenir daños mayores. Aclaró que, dado que muchas agresiones aún se basan en credenciales robadas y movimientos laterales dentro de las redes, es esencial reforzar los fundamentos de seguridad.
Por último, Dearing instó a fortalecer la capa humana frente a maniobras de ingeniería social potenciadas por IA, limitar la exposición innecesaria a internet y mejorar la detección y contención de movimientos intrusivos dentro de las redes corporativas, una recomendación que sustenta las directrices del NCSC para toda organización en el Reino Unido, no solo para operadores de infraestructuras críticas.