La irrupción de la inteligencia artificial (IA) de última generación, con avances que incluyen modelos como ChatGPT, ha generado inquietud sobre el futuro del empleo. Sin embargo, Barry Smith, profesor distinguido de filosofía en la Universidad de Buffalo y especialista en inteligencia artificial, plantea una visión más equilibrada: aunque la IA domina ciertas tareas, hay múltiples aspectos de la inteligencia humana que no pueden ser replicados solo con datos.
Smith sostiene que la IA realiza trabajos específicos con gran eficiencia, por ejemplo, procesamiento masivo de información y generación de respuestas automatizadas, pero subraya que la complejidad del pensamiento humano, la creatividad, la intuición y el juicio ético escapan a las capacidades actuales de estas máquinas. “Existen innumerables facetas de la inteligencia humana que la IA no puede emular solo con el entrenamiento basado en datos”, afirma.
En este contexto, expertos coinciden en que el desarrollo de la IA no implica necesariamente una desaparición de empleo sino una transformación en las funciones laborales. La clave estará en cómo las personas aprendan a interactuar y complementar la tecnología, desarrollando habilidades únicas como el pensamiento crítico, la empatía y la innovación, que la IA aún no domina.
Además, se insiste en la relevancia de orientar las políticas educativas y de formación profesional hacia la adquisición de competencias digitales avanzadas y soft skills, para preparar a la fuerza laboral del futuro y reducir el desempleo tecnológico. Crear sinergias entre humanos y máquinas será fundamental para optimizar la productividad y generar nuevos puestos de trabajo en sectores emergentes.
Este debate coincide con la rápida evolución de aplicaciones de IA en ámbitos muy diversos, desde el sector servicios hasta la industria creativa, donde el impacto aún está por definirse. Por ello, especialistas recomiendan afrontar estos cambios con una visión responsable, ética y centrada en el bienestar social, garantizando que la tecnología complemente y potencie al trabajador en lugar de sustituirlo.