El gobierno británico debería plantear incentivos económicos para que las empresas ofrezcan formación en habilidades relacionadas con la inteligencia artificial (IA), según un reciente informe del Learning and Work Institute (L&W) y The Rigby Foundation.
El estudio ha realizado un análisis financiero que revela que el Reino Unido está en una posición favorable para adoptar y expandir el uso de la IA. Sin embargo, para liberar plenamente el potencial económico de esta tecnología, es imprescindible incrementar la inversión en el desarrollo de habilidades específicas.
Tomando como base el escenario central planteado por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR), el informe concluye que una formación exhaustiva en IA podría elevar la productividad a nivel nacional en un 2,3% para el año 2035. Esta mejora significaría un impacto económico positivo de 80.000 millones de libras para el país.
Stephen Evans, director ejecutivo del Learning and Work Institute, destacó: “La ventaja del Reino Unido en inteligencia artificial depende de que tanto líderes como trabajadores estén capacitados para aprovechar estas nuevas tecnologías. La IA tiene un potencial transformador y los beneficios están a nuestro alcance”.
Evans añadió que fomentando las competencias digitales básicas a lo largo de la población en edad laboral y actualizando de forma ágil las titulaciones técnicas, se puede traducir la gran expectación generada por la IA en un crecimiento real de la productividad. Insistió en que la inversión en formación debe ir de la mano con el desarrollo tecnológico para aprovechar al máximo este avance.
El informe incluye datos de una encuesta realizada por YouGov que revelan que, aunque el 85% de las empresas usan la IA de alguna forma, solo un 18% la emplea de manera intensiva en sus operaciones. Las grandes compañías lideran esta utilización avanzada, con un 25%, frente a un 11% en las pequeñas empresas. De hecho, un 25% de estas últimas aún no han adoptado la IA, en comparación con solo un 3% de las grandes.
Los investigadores señalan que mejorar la alfabetización digital en el conjunto de las organizaciones y fortalecer las capacidades directivas son aspectos clave para acelerar la adopción generalizada de la IA, recomendando especialmente que se creen incentivaciones financieras para las empresas.
Formación en IA bajo la lupa
El gobierno del Reino Unido es consciente de que sus ambiciosos planes en inteligencia artificial requieren un impulso significativo en la capacitación de su fuerza laboral. A comienzos de este año, anunció un programa para formar a 10 millones de personas en estas tecnologías antes de 2030. Estas formaciones enseñan a utilizar herramientas básicas de IA orientadas a tareas como redacción de textos, generación de contenidos o labores administrativas.
No obstante, el informe aboga por ampliar las motivaciones vía incentivos financieros a los empleadores. Entre ellos, se propone un Crédito Fiscal para Formación que devolvería 20 peniques por cada libra invertida en cursos acreditados, con una modalidad especial «super-tasa» del 30% para IA hasta 2030 con el objetivo de acelerar la implantación.
Además, se recomienda crear una Unidad dedicada a la Inteligencia de Habilidades en IA que ofrezca aplicaciones prácticas y colabore con empleadores para implementar distintivos de calidad en formaciones no acreditadas.
Steve Rigby, director general del grupo Rigby y presidente de la fundación homónima, afirmó: “La IA es la mayor oportunidad de crecimiento para el Reino Unido, y el momento para actuar es ahora. La inversión necesaria es mínima frente a la recompensa que representa”.
Rigby enfatizó que una rentabilidad de 80.000 millones en la inversión en el capital humano es alcanzable, y que el éxito de esta transición depende de un esfuerzo conjunto entre las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y el Gobierno. Apuntó que la nueva administración tiene una oportunidad única para reformar el sistema de formación actual y fomentar un desembolso productivo inmediato en el desarrollo del talento.