La adopción de IA en finanzas crece rápidamente, pero la confianza queda rezagada, según informe global 2026

Un estudio revela un notable aumento en la automatización con inteligencia artificial en los departamentos financieros, aunque persiste la desconfianza y las cargas manuales permanecen. Solo una minoría se siente preparada para afrontar la complejidad global.

En 2025, los equipos financieros aceleraron la automatización de procesos más que nunca, pero esta mejora tecnológica no se acompañó de una mayor confianza en la eficacia y seguridad de estas herramientas. Así lo revela el último informe de Tipalti titulado «2026 Global Finance Outlook Index», que muestra cómo la automatización total de las cuentas a pagar ha pasado del 7 % al 31 % en solo un año, aunque menos de un 25 % de los equipos considera estar suficientemente preparados para gestionar la complejidad global actual.

El estudio pone de manifiesto una brecha creciente entre los avances en automatización y la confianza que los profesionales del sector depositan en estas tecnologías. Aunque la adopción de inteligencia artificial (IA) ha sido masiva, esta no se ha traducido aún en una mayor preparación para las demandas reales de los departamentos financieros, que siguen enfrentándose a importantes tareas manuales a pesar de los ahorros de tiempo reportados.

El informe, de 13 páginas, analiza diversos puntos críticos, partiendo de la volatilidad internacional, el aumento de la carga de trabajo, el contraste entre las promesas de automatización y la realidad en las empresas, los riesgos en materia de cumplimiento y fraude, hasta terminar con las prioridades de inversión que marcan las organizaciones. Incluye comparativas entre roles, estadísticas detalladas y testimonios que complementan los datos numéricos para ofrecer una visión más rica y realista.

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Rob Israch, presidente de Tipalti, destacó en el comunicado oficial que «a medida que la inteligencia artificial se integra más profundamente en las finanzas, es fundamental cambiar la conversación desde lo que la tecnología puede automatizar hacia lo que las empresas pueden confiar a la IA para que gestione con seguridad». Añadió que, aunque la adopción avanza con rapidez, muchas organizaciones siguen enfrentando las mismas ineficiencias, procesos fragmentados y falta de visibilidad que han lastrado a los equipos financieros durante años. Según Israch, la verdadera transformación se mide por la capacidad de crear mayor precisión, eficiencia, control y adaptabilidad en un entorno económico global cada vez más imprevisible.

Presión global constante y planes de expansión más cautelosos

El trabajo asociado a operaciones internacionales sigue siendo una carga importante: el 82 % de los encuestados afirma que el tiempo dedicado a estos asuntos se ha mantenido o incluso ha aumentado, con un 50 % reportando incrementos significativos. Los directores financieros (CFO) son los que más perciben este aumento, siendo un 130 % más propensos que la media a considerarlo notable.

Aunque el escenario económico y regulatorio genera una elevada volatilidad (afectando al 78 % de los equipos), un 35 % ha intensificado la planificación de escenarios dentro de sus pronósticos, adaptando presupuestos y previsiones de plantilla en función de distintos resultados, especialmente entre las empresas multinacionales, que modifican sus planes un 36 % más que otras.

El interés por la expansión internacional se ha moderado, pero no desaparece: un 31 % no prioriza el crecimiento en nuevos mercados durante los próximos 12 a 24 meses, mientras que un 26 % prefiere mantener su presencia actual. Solo el 30 % tiene intención de explorar nuevos países, un descenso del 14 % respecto al año anterior, aunque los CFO siguen siendo un 51 % más propensos a abrir uno o dos mercados adicionales, indicando un enfoque más selectivo hacia la expansión.

Más trabajo manual pese a metas estratégicas

La desaceleración en la expansión no ha reducido la carga de trabajo: el 86 % asegura que su volumen personal de trabajo ha aumentado en los últimos doce meses, y el 84 % indica un crecimiento en la demanda para sus equipos. Además, el 77 % describe un mandato más estratégico para su función que en años anteriores, pero esta ambición se ve limitada por la persistencia de tareas manuales, que han crecido en un 66 %. Los líderes ejecutivos son un 22 % más propensos a reconocer esta presión.

Los colaboradores dedican aproximadamente 10 horas semanales a trabajos manuales en cuentas a pagar, lo que suma unos 65 días laborables al año por persona. Los principales cuellos de botella incluyen la corrección de errores (39 %), la gestión de aprobaciones de facturas (32 %, con un aumento del 21 % desde 2025) y la conciliación de órdenes de compra con facturas (29 %, un incremento del 37 % desde 2025). Estas dificultades afectan también al clima laboral, ya que el 30 % reporta un impacto negativo en la moral y un 19 % ha experimentado pérdidas de colegas debido a la ineficiencia de los procesos.

Contratar más personal no es la solución definitiva para escalar: aunque el 57 % sostiene que aumentar la plantilla es necesario, el 90 % coincide en que disponer de las herramientas adecuadas es igualmente crucial, un crecimiento del 12 % respecto al año anterior.

Automatización real frente a percepciones

El 31 % de los encuestados afirma tener la cuentas a pagar completamente automatizadas, cifra que ha aumentado notablemente desde el 7 % registrado en 2025. La implementación general de IA subió del 14 % al 46 %. Sin embargo, la mayoría de estas automatizaciones se limitan a tecnologías como el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y la digitalización de facturas; tan solo un 6 % dispone de IA avanzada e integrada que ejecuta tareas complejas y automáticas.

Las funcionalidades más comunes en los equipos automatizados incluyen el emparejamiento de órdenes de compra, la conciliación de pagos y el encaminamiento para aprobaciones, presentes en un 37 % de los casos. Un 31 % afirma contar con asistentes inteligentes (copilotos de IA) para apoyar las tareas de cuentas a pagar, especialmente en empresas financieras, que son un 36 % más propensas a emplearlos. Esta segmentación parcial del proceso explica por qué el trabajo manual ha aumentado a pesar del auge en la automatización, pues las excepciones y transiciones entre sistemas aún requieren intervención humana.

Existen diferencias marcadas en la percepción según el rol: los CFO son un 276 % más propensos a declarar tener IA madura, mientras que los contables, más cercanos al trabajo diario, son un 93 % menos propensos a creerlo, subrayando la diferenciación entre líderes y operadores a la hora de evaluar los procesos.

Desconfianza y miedo al fraude frenan avances

Las principales barreras que limitan una mayor automatización son la seguridad de los datos (36 %), la preocupación por la precisión (33 %) y el control sobre la autonomía de la IA (30 %), todas vinculadas a la fiabilidad de los resultados. Por tanto, la sola adopción tecnológica no ha eliminado estos temores.

No avanzar también tiene riesgos: un 54 % teme que una inteligencia artificial insuficiente limite la capacidad de crecimiento de sus empresas, especialmente los altos directivos, que son un 163 % más propensos a estar firmemente de acuerdo. De cara al futuro, un 38 % espera que la inteligencia artificial gestione más de la mitad de las tareas rutinarias de cuentas a pagar en los próximos cinco años, con los CFO siendo un 57 % más optimistas en esa previsión.

El fraude y las ciberamenazas añaden un nivel extra de incertidumbre: el 63 % consideran que el fraude es una preocupación creciente en cuentas a pagar y un 73 % alerta sobre los riesgos cibernéticos. Solo un 21 % confía plenamente en la detección de intentos fraudulentos en pagos a proveedores. Los encuestados de la generación Z muestran una menor preocupación: son un 25 % más propensos a restar importancia al fraude y un 35 % más a mitigar las amenazas cibernéticas.

La complejidad regulatoria sigue desafiando

La planificación ante la regulación es cada vez más difícil: el 59 % afirma que los cambios regulatorios dificultan la toma de decisiones a futuro, mientras que un 53 % señala la complejidad fiscal internacional como un reto notable para sus equipos. El cumplimiento normativo ha transformado sustancialmente la gestión del proceso de cuentas a pagar para un 61 % de los encuestados, que responden con protocolos internos (45 %) o con asesoramiento externo (32 %), mientras que un 24 % ha decidido aplazar cambios estratégicos hasta sentirse mejor preparados.

Los ejecutivos reportan la mayor incidencia de errores y una falta clara de orientación: un 37 % vivió problemas récord en cumplimiento en el último año y un 38 % admite no contar con un plan global claro para asegurar la conformidad. La gestión de proveedores internacionales representa un reto para un 59 % de los equipos y la volatilidad de divisas molesta a un 51 %.

Como consecuencia, los cierres mensuales se prolongan: el 30 % atribuye retrasos a la ineficiencia en cuentas a pagar, con errores en entregables y eventos de riesgo muy cercanos en frecuencia.

Los beneficios de la IA avanzada y el liderazgo en la automatización

Las organizaciones que cuentan con IA «agente» completamente integrada en sus cuentas a pagar (un 6 %) muestran ventajas claras en preparación y respuesta al cambio, siendo un 91 % más propensas a sentirse bien preparadas para la complejidad global. También son un 184 % más rápidas para adaptarse a variaciones económicas o regulatorias y tienen un 174 % más de confianza en detectar fraudes. Sus resultados se atribuyen a decisiones arquitectónicas más que a mejores condiciones externas.

Aun así, solo un 23 % en general se siente muy preparado para afrontar la complejidad de la expansión internacional y menos de uno de cada cinco cree que sus sistemas pueden adaptarse bien ante cambios regulatorios abruptos. Apenas un 21 % confía en los controles antifraude vigentes, lo que dibuja un panorama amplio donde la mayoría debe mejorar para cerrar esta brecha que la pequeña élite ya ha comenzado a superar.

Prioridades de inversión para 2026

Los presupuestos para el próximo año se centran en consolidar las bases antes que en ampliar funcionalidades: la automatización de procesos de cuentas a pagar encabeza las prioridades, seguida de la IA y la seguridad de los datos. Apenas el 56 % considera que sus infraestructuras actuales son escalables a nivel global, pero la modernización avanza con fuerza, ya que un 57 % tiene planes concretos de actualización para cuentas a pagar en los próximos 12 meses. Los CFO muestran una predisposición un 46 % mayor a tener estas hojas de ruta, en contraste con los contables, que son un 14 % menos propensos a contarlas.

Los beneficios esperados se corresponden con las barreras señaladas: un 45 % espera mejorar la eficiencia, un 42 % reducir el trabajo manual y un 38 % disminuir el riesgo de fraude. Un control más riguroso del gasto y menor riesgo regulatorio también son prioritarios (37 % y 36 % respectivamente). Los costes de procesamiento añaden urgencia: el 44 % paga más de cinco dólares por factura, y un 22 % supera los diez dólares.

En resumen, para empresas como Tipalti, el informe confirma la necesidad de soluciones avanzadas que combinen seguridad, precisión y control. Para las organizaciones usuarias, ofrece una radiografía clara sobre las expectativas reales frente a las promesas de la automatización y apunta a la existencia de frenos culturales, técnicos y de confianza que limitan el despliegue pleno de la IA, además de evidenciar la división en percepciones entre distintos roles dentro del mismo equipo.

Por último, el estudio sitúa la volatilidad como contexto permanente para las finanzas globales, donde el éxito depende de asumir el cambio constante como norma y utilizar la IA no porque sea perfecta, sino porque puede mejorar significativamente lo anterior.

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