Las empresas disparan el gasto en actualizaciones de software y no pueden evitarlo

Las organizaciones destinan más del 25% de su presupuesto de software a actualizaciones y cambios en licencias, una carga financiera creciente impulsada por ciclos de renovación impuestos por los proveedores y que limita la flexibilidad de los departamentos de TI.

Las empresas están destinando más del 28% de sus presupuestos dedicados al software únicamente a actualizaciones y modificaciones en licencias, un coste que continúa aumentando y que amenaza con provocar un estrés financiero aún mayor en los próximos años.

Así lo revela una investigación realizada por Origina, proveedor de software con sede en Dublín, que advierte de la existencia de un «impuesto al software» que afecta directamente a los responsables de Tecnologías de la Información (TI). Este «impuesto» se refiere a un coste recurrente integrado en el modelo tradicional de software empresarial que consume recursos internos, desvía talento, desperdicia activos tecnológicos y añade gastos adicionales.

El estudio destaca que muchas organizaciones tienen poca o ninguna capacidad práctica para rechazar las actualizaciones de software, viéndose obligadas a aceptar los costes que estas conllevan. Uno de los factores clave de esta situación es la aceleración en los ciclos de actualización y renovación impulsados por los proveedores.

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De hecho, un 95% de los responsables de TI encuestados reconocen haber realizado pagos asociados a actualizaciones ordenadas por sus proveedores durante los últimos tres años. Estas actualizaciones suponen un desembolso medio de 12,87 millones de dólares para grandes corporaciones.

El cambio hacia otros proveedores implicaría para el 80% de estos responsables un aumento de la complejidad y dificultades, lo que limita aún más sus opciones.

No hay margen para la negociación en TI

Según Origina, los líderes en TI cuentan con un margen muy limitado a la hora de adquirir software o decidir sobre actualizaciones posteriores. Más del 78% asegura que es su principal proveedor quien establece los tiempos y condiciones, no su propia empresa. De manera similar, un 76% reconoce que tiene muy poca capacidad real para negociar con estos grandes proveedores.

En definitiva, los responsables de TI están forzados a aceptar las condiciones impuestas por sus proveedores, sin poder aplicar la flexibilidad necesaria y enfrentándose a costes impuestos. Más de la mitad (53%) confirma que las actualizaciones obligatorias han afectado negativamente al valor, rendimiento y fiabilidad del negocio.

Tomás O’Leary, CEO y fundador de Origina, y coautor del informe, señala que esta dinámica lleva a muchos responsables de TI a continuar con los proveedores actuales para evitar complicaciones, aunque ello suponga asumir costes mayores. «Cuando la alternativa a una actualización no deseada es perder el soporte sobre sistemas críticos para la empresa, aceptar la actualización suele ser la opción racional», afirma.

«Este es precisamente el problema. El mercado deja a algunos de los líderes tecnológicos más experimentados del mundo con muy pocas opciones para rechazar estas imposiciones, y ese coste se refleja en los presupuestos, en tiempo de ingeniería y en la innovación que nunca llega a financiarse».

Frente a esta situación, los responsables de TI presionan por mayores protecciones para las empresas. Por ejemplo, un 92% apoya activamente una legislación que otorgue a las compañías salvaguardas similares a las de los contratos de arrendamiento residencial a largo plazo. Asimismo, un 82% se muestra favorable a imponer requisitos de soporte de software comparables a los exigidos a fabricantes bajo las normas europeas de reparabilidad del hardware.

Impacto en la innovación y recursos tecnológicos

Origina subraya que el impacto de esta problemática se extiende más allá de los presupuestos de TI y afecta directamente a los objetivos globales de innovación, especialmente en lo relacionado con la adopción de inteligencia artificial (IA).

A medida que las empresas incrementan la integración de estas tecnologías, los crecientes costes asociados a las actualizaciones limitan el presupuesto destinado a la innovación. Un 34% de los encuestados reconoce que las tarifas impuestas por los proveedores han sido un factor determinante para ralentizar, suspender o cancelar por completo proyectos de IA.

Sin embargo, estos proyectos no son los únicos afectados por la dinámica de actualizaciones forzadas. Origina también indica que «personas y hardware« se ven impactados. En concreto, el 84% de los ingenieros senior indica que dedican siempre o con frecuencia tiempo a realizar actualizaciones en lugar de construir capacidades futuras.

Además, el 91% afirma haber retirado hardware funcional en los últimos tres años únicamente para cumplir con plazos impuestos por los proveedores, lo que supone una pérdida media de 1,65 años de vida útil de los equipos.

Estos datos reflejan una situación preocupante en la que las decisiones sobre actualizaciones de software y soporte técnico no sólo afectan a los costes inmediatos, sino también a la eficiencia operativa, la renovación tecnológica y la capacidad de innovación empresarial a largo plazo.

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