Los equipos financieros dedican una cuarta parte de su semana a verificar errores de la IA

Un estudio revela que, aunque la adopción de la inteligencia artificial en finanzas es masiva, los profesionales pasan más del 25% de su tiempo comprobando y corrigiendo fallos en los resultados generados por estas herramientas.

El auge de la inteligencia artificial (IA) en los departamentos financieros es creciente, pero esta revolución tecnológica viene acompañada de un importante coste temporal: los trabajadores del área dedican aproximadamente una cuarta parte de su jornada laboral a revisar y corregir errores generados por la IA.

Así se desprende de la encuesta «CFO Sentiments 2026» realizada por Datarails, que analizó el impacto de la IA en las finanzas corporativas mediante la opinión de 270 directores financieros (CFO) de diversas empresas. Según el estudio, prácticamente todos los encuestados utilizan la inteligencia artificial en algún aspecto de sus procesos financieros, lo que evidencia una adopción ya generalizada. Sin embargo, el gran desafío radica en la verificación de los resultados que producen estas tecnologías.

El informe detecta que alrededor del 96% de los CFO dedica al menos un 10% de su tiempo a revisar o corregir dichos resultados generados por IA; mientras que un preocupante 8% invierte más de la mitad de su tiempo laboral en estas tareas. En promedio, los equipos financieros destinan un 26% semanal a chequear la precisión de las respuestas de la IA, lo que pone sobre la mesa un reto para la eficiencia operativa.

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Además, dos tercios de los responsables financieros expresan su frustración porque la IA ofrece respuestas con gran seguridad pero basadas en datos erróneos. Otro dato relevante indica que el 56% ha observado respuestas diferentes para el mismo prompt y datos idénticos, lo que genera incertidumbre y desconcierto entre los equipos.

Didi Gurfinkel, CEO y cofundadora de Datarails, comenta que esta encuesta revela una transición en el enfoque del sector financiero: “El uso de la IA es algo asumido, ahora la pregunta es cómo realizar una supervisión eficiente de sus resultados”, comenta. Esto evidencia una realidad donde seguir manteniendo al ser humano en el proceso es esencial para evitar errores costosos.

Humanos, clave en el control de calidad

A pesar de las dificultades, el optimismo persiste. Más de la mitad de los CFO tiene previsto aumentar sus inversiones en licencias de IA durante este año, mientras solo un 7% prevé recortes. La presión para integrar más tecnologías inteligentes es notable: el 75% admite sentir una gran presión para extender el uso de IA, pero sólo un pequeño porcentaje, el 7%, considera que sus procesos están realmente preparados para una implantación masiva.

Esta situación sustenta la importancia de mantener el factor humano en el control de calidad. Sólo un 5% de las empresas estaría dispuesta a presentar informes financieros elaborados exclusivamente por IA ante el consejo sin revisión humana, y un 4% haría lo mismo con los informes mensuales. Esto confirma la falta de confianza plena en los algoritmos y el deseo de un doble filtro.

La IA no reemplaza empleo, pero sí cambia tareas

Sobre la preocupación generalizada por la pérdida de empleos debido a la automatización, el estudio pone cifras tranquilizadoras: apenas un 3% de los CFO reconoció haber reducido plantilla fija por la implementación de IA. Esto puede entenderse porque gran parte del trabajo sigue siendo manual, especialmente la supervisión y corrección de las salidas generadas por la IA.

Gurfinkel señala que las inquietudes sobre despidos se han disipado en gran medida, pero la verificación de la calidad de la IA es un tema crítico que debe abordarse. “Superar esta barrera permitirá que los equipos financieros dediquen menos tiempo a controles exhaustivos y más a tareas estratégicas para las que realmente fueron contratados”, añade.

Uno de los principales obstáculos para la confianza plena en la IA es la falta de auditoría. El 75% de los CFO encuestados identificó esta carencia como su mayor preocupación. Asimismo, un 71% destacó problemas relacionados con la precisión y las denominadas “alucinaciones” de la IA, mientras que un 54% apuntó preocupaciones regulatorias y de cumplimiento relacionadas con los resultados que genera la inteligencia artificial.

Frente a este escenario, el reporte señala el surgimiento de una nueva categoría tecnológica: cerca de un tercio de los CFO busca implementar un «sistema operativo financiero», que funcionaría como una capa de datos regulada especialmente diseñada para gobernar la IA y asegurar su fiabilidad.

Actualmente, los equipos financieros emplean en promedio 2,5 modelos de IA de uso general para sus labores, con Microsoft Copilot a la cabeza, utilizado por un 93% de los encuestados, seguido por ChatGPT (65%) y Claude (64%). Estos datos muestran cómo la integración de IA en finanzas se ha consolidado, pero también subrayan la necesidad de mejorar los mecanismos de control y supervisión.

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