Rosalía Gil-Albarellos, presidenta de Tecniberia, plantea como ejes de su mandato la defensa de la viabilidad económica del sector y aprovechar la IA para crear más valor

Madrid, 16 de junio de 2026. Rosalía Gil-Albarellos ha asumido la presidencia de Tecniberia, la Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y Servicios Tecnológicos, nombramiento para el que fue elegida por la junta directiva el pasado 12 de febrero y que ha sido ratificado hoy por la Asamblea General Extraordinaria de la patronal. En su intervención ante los asociados, Gil-Albarellos destacó el momento de transformación que vive la ingeniería española y la necesidad de reforzar la capacidad del sector para competir en un entorno global marcado por nuevas exigencias económicas, tecnológicas y de sostenibilidad. 

Rosalía Gil-Albarellos sustituye en el cargo a Joan Franco, quien accedió al puesto en 2022 con el compromiso de permanecer cuatro años al frente de la patronal. “Recojo el testigo de la excelente gestión de Joan Franco, que ha sabido robustecer la voz de nuestra patronal, unir posturas y defender el liderazgo de nuestras empresas en un entorno complejo”, afirmó sobre su predecesor. Ingeniera de Montes y Especialista de Ingeniería del Medio Ambiente y Sostenibilidad, Rosalía Gil-Albarellos es la primera mujer en presidir la asociación en sus 62 años de historia.

Durante su discurso y evocando al político e ingeniero de Caminos riojano Práxedes Mateo Sagasta, la nueva presidenta subrayó que la misión de Tecniberia “es conectar talento, conocimiento, innovación y compromiso para ayudar a construir el futuro de nuestro país. Nuestra industria no es una más. La ingeniería es un pilar esencial para el desarrollo económico, la competitividad y la sostenibilidad de un país. Está presente en las infraestructuras que utilizamos cada día, en la transición energética, en la digitalización y en la proyección internacional de España”.

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Tras citar algunos de los retos que afronta el sector: la presión sobre los márgenes, unos modelos de contratación pública que deben evolucionar, una competencia internacional creciente y la necesidad de retener talento, afirmó: “No podemos ignorarlos, y tampoco afrontarlos desde la inercia”.

A continuación, y como respuesta a esos retos del sector, planteó a las empresas asociadas los cinco ejes que guiarán su mandato:

  • Defensa de la viabilidad económica de las empresas: “No podemos seguir tolerando que los pliegos de contratación pública premien la oferta más barata por encima de la calidad técnica. Competir al precio más bajo no es sostenible: deprime los márgenes, ahoga la innovación y precariza el sector. Exigiremos que el talento y el conocimiento de la ingeniería privada se valoren con criterios de solvencia técnica real. Y seguiremos plantando cara, con firmeza, a las encomiendas de gestión directa a medios propios de la Administración que restan mercado a la iniciativa privada”.  “Tecniberia debe ser el dique de defensa de la ingeniería privada española”, concluyó.
  • Atraer y mantener a los mejores profesionales. En su opinión, para ilusionar a las nuevas generaciones y retener el talento STEM, se necesitan empresas rentables. Dentro de este mismo desafío incluyó la necesidad de seguir avanzando en la incorporación del talento femenino en las empresas, no solo por una cuestión de justicia y equidad, sino porque el sector no puede permitirse renunciar a una parte esencial del talento disponible.
  • Fortalecer el valor de Tecniberia como espacio de colaboración, representación y generación de conocimiento para todo el sector. “Queremos que Tecniberia sea, cada vez más, un verdadero centro de intercambio de conocimiento, de apoyo mutuo en la competencia y en las licitaciones internacionales, y una plataforma de representación y lobby eficaz al servicio de todos sus asociados, sin distinción de tamaño, especialidad o ámbito de actuación”, subrayó.
  • Situar a Tecniberia más cerca de los centros de decisión económica, regulatoria e institucional del país. Su intención es reforzar la interlocución con las administraciones públicas, los ministerios y los organismos reguladores, y trabajar para que la asociación esté presente en las mesas donde se decide el futuro de la inversión en infraestructuras y servicios de ingeniería en España. 
  • Aprovechar la inteligencia artificial para crear más valor: “La Inteligencia Artificial no va a sustituir a la ingeniería, pero sí va a transformar la forma en que diseñamos, planificamos, analizamos y gestionamos proyectos”. En ese sentido, avanzó que la responsabilidad de la ingeniería sigue siendo la misma de siempre: poner la tecnología al servicio de la sociedad. 

Al final de su discurso, Rosalía Gil-Albarellos lanzó un mensaje en clave interna para el centenar de empresas asociadas: “Mi compromiso como presidenta es claro: escuchar, priorizar y actuar. Escuchar a todas las empresas que forman parte de Tecniberia. Priorizar aquello que realmente genera impacto para el sector. Y, sobre todo, actuar con determinación, rigor y una visión compartida para que Tecniberia siga siendo una organización útil, influyente y alineada con los intereses de sus asociados”. 

“Ilusionar a los jóvenes”

Durante la asamblea, el presidente saliente, Joan Franco, también se dirigió a los asociados. En su discurso de despedida hizo un repaso a los principales hitos conseguidos durante los cuatro años de su mandato y se detuvo especialmente en la necesidad de que el sector “ilusione a nuestros jóvenes para que consideren la ingeniería como su futuro profesional”. “Y esto se consigue, entre otras cosas -afirmó-, mejorando los resultados que tenemos en la actualidad en nuestras empresas, incrementando precios y contratando a niveles ortodoxos muy alejados de la temeridad. Si no lo hacemos, cada vez más incrementaremos la escasez de estos profesionales con el consiguiente problema de crecimiento de nuestras empresas, de avance hacia la no independencia estratégica de nuestra industria y de retroceso en la carrera hacia nuevos retos tecnológicos.

Tras destacar el peso del negocio internacional del sector (70%) y la importancia de que las empresas “trabajen cada vez más en Europa”, recordó a la Administración Pública que las ingenierías “queremos ser sus aliados, que les necesitamos para consolidar y progresar empresarialmente tanto a nivel interno como en mercados exteriores, que necesitamos estabilidad, certidumbre regulatoria y ortodoxia presupuestaria y contractual”. 

Acerca de 

Tecniberia, Asociación Española de Empresas de Ingeniería, Consultoría y Servicios Tecnológicos, fundada en 1964, representa los intereses del sector de la ingeniería consultora en España e internacionalmente, y actúa como interlocutor entre empresas e instituciones públicas y privadas. Agrupa a cerca de un centenar de empresas españolas de ingenierías de capital privado, con unas ventas agregadas de más de 8.000 millones de euros en 2025, el 65% de la facturación total del sector, y una plantilla de profesionales que ascienden a más de 70.000 personas. Fundada en 1964, Tecniberia es miembro de EFCA (Federación Europea de Asociaciones de Consultoría de Ingeniería), de FIDIC (Federación Internacional de Ingenieros Consultores), de FEPAC (Federación Panamericana de Consultores) y de CEOE.

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