Las empresas están impulsando a sus empleados a utilizar la inteligencia artificial (IA), sin embargo, muchos trabajadores desconocen la razón específica para aplicar esta tecnología en su día a día laboral. Así lo revela una encuesta realizada por Culture Amp en su informe «Cómo se sienten realmente los empleados respecto a la IA en el trabajo», desarrollado a partir de la opinión de 112.000 participantes a nivel global.
El estudio destaca que, aunque un amplio 85% de los encuestados asegura que sus empleadores animan a la «exploración y experimentación» con IA, un significativo 42% no tiene claro por qué debería utilizarla. Esta falta de claridad refleja un problema fundamental de comunicación, ya que solo el 58% de los trabajadores afirma que los líderes de sus compañías les han explicado claramente el propósito de las nuevas herramientas de IA y cómo estas se alinean con los objetivos organizacionales.
En cuanto a ejemplos prácticos, un porcentaje similar ha recibido pautas concretas sobre el uso de la tecnología y sus beneficios, pero todavía existe una proporción considerable que queda al margen y confusa sobre su aplicación.
A pesar de esta incertidumbre, la mayoría muestra una percepción positiva sobre el impacto de la IA en su trabajo. El 71% asegura que las herramientas de IA les hacen sentirse más productivos, especialmente entre los usuarios avanzados, donde este porcentaje aumenta hasta el 93%. Asimismo, la motivación para innovar y proponer ideas diferentes crece en un 57%, cifra que sube al 72% dentro del grupo que emplea intensivamente la IA.
Un dato relevante es que la alta dirección o nivel ejecutivo concentra el mayor porcentaje de usuarios frecuentes de IA, superando en cinco puntos porcentuales a otros departamentos. Según Cultura Amp, «los mismos líderes a los que los empleados buscan para obtener instrucciones claras sobre cómo vincular el uso de la IA con las metas de la empresa son quienes más emplean la tecnología varias veces al día».
Equilibrando riesgos y beneficios
La mayoría de los usuarios de IA, en un 86%, reconocen los riesgos asociados al uso de esta tecnología dentro del entorno laboral. Además, cuatro de cada cinco confían en que sus empleadores manejarán la IA de manera responsable y consideran que los propios empleados tendrán voz para moldear cómo se utiliza la inteligencia artificial en la organización.
No obstante, el reporte también revela que la IA aún tiene un impacto limitado en la carga de trabajo diaria de los empleados, que en muchos casos continúan recurriendo a procesos manuales para diversas tareas.
Según el análisis de Culture Amp, «el uso de la IA, según estas evidencias, tiene un impacto mínimo en la carga laboral, lo que desafía la idea común de que esta tecnología ahorra grandes cantidades de tiempo a los trabajadores». Además, se señala que existe poca diferencia en la percepción de la carga de trabajo entre quienes usan la IA ocasionalmente y quienes lo hacen de forma frecuente.
Un caso particular mencionado muestra que algunos empleados lograron ahorrar unas 11 horas semanales gracias a la IA, pero a su vez trasladaron 6,4 horas adicionales a tareas de mantenimiento de la tecnología, como alimentar datos, corregir errores, depurar fallos y editar resultados imperfectos o deficientes.
Amy Lavoie, vicepresidenta de People Science en Culture Amp, señala que «los empleados entienden los riesgos, están utilizando las herramientas y se sienten más productivos. Esto no es una resistencia al cambio, sino una fuerza laboral que ha cumplido su parte y ahora espera que el liderazgo haga la suya».
Lavoie subraya que los directivos deben mostrar transparencia respecto al impacto real de la IA para promover una adopción efectiva, incluso cuando el futuro sea incierto.
«No sabemos con certeza qué puestos transformará la IA, qué habilidades mantendrán su valor ni cómo serán las trayectorias profesionales dentro de tres años», explica. «Por eso, muchos líderes optan por el silencio, porque es más seguro no decir nada que arriesgar a equivocarse. En este momento, lo más útil que puede hacer un líder es admitir que el plan está incompleto y continuar comunicándose. Los empleados no necesitan certezas; necesitan sinceridad».