Apple invirtió más de diez mil millones de dólares y casi una década en desarrollar un coche eléctrico bajo el proyecto secreto denominado Titan. A pesar de contar con cientos de ingenieros y diseñadores, el programa fue cancelado en 2024 sin lanzar ningún vehículo al mercado. Julian Hoenig, responsable del diseño en Apple Watch y Vision Pro y pieza clave en el equipo de Apple Car, fue uno de los involucrados en aquel ambicioso desafío. Sin embargo, tras la cancelación de Titan, Hoenig decidió materializar por sí mismo su visión de un vehículo eléctrico diferente.
El resultado es el Amble One, un buggy eléctrico sin puertas ni pantallas, abierto y ligero, con una velocidad máxima de 65 km/h y un peso de apenas 450 kilogramos. Construido con materiales como aluminio, cuero, algodón y corcho, destaca por su apuesta por la calidad y la naturalidad. Fundado junto a Michael Tropper, Adrien Roose y José António Uva, el proyecto arranca en Lisboa con un precio de partida de 20.000 euros y una lista de espera que incluye destinos exclusivos como los resorts Amangiri y Six Senses.
El planteamiento de diseño de Amble One se basa en una máxima de simplicidad y conexión con el entorno: reducir el ritmo, abrir el vehículo y permitir que el paisaje y el ambiente se hagan presentes en cada trayecto. Esta filosofía va en dirección opuesta a la visión tradicional de coches autónomos y tecnológicos para usuarios aislados dentro del habitáculo, como pretendía Apple con Titan.
Situado en un espacio poco explorado del mercado automovilístico, Amble One llena un vacío entre el carrito de golf, los microcoches urbanos y las bicicletas eléctricas. Con una longitud de 3.200 mm y una anchura de 1.480 mm, es lo suficientemente compacto para caminos costeros o carreteras privadas, pero también robusto para transportar a cuatro personas cómodamente, gracias a su batería de 11 kWh que ofrece una autonomía de hasta 100 kilómetros. El motor eléctrico de 15 kW se alimenta de un sistema de 48 voltios y permite una carga completa en 5,5 horas mediante un enchufe doméstico estándar europeo.
Las ruedas de 28 pulgadas y la suspensión independiente han sido calibradas para terrenos que combinan césped cuidado y caminos de grava, adaptándose a la perfección a los ambientes rurales y turísticos para los que se ha diseñado. El conjunto invita a disfrutar del paisaje sin barreras físicas ni tecnológicas.
La filosofía de Hoenig con este vehículo es clara: eliminar cualquier elemento que aleje al conductor del entorno o del propio viaje. Sin puertas, sin pantallas ni dispositivos que distraigan, el Amble One se convierte en un espacio abierto y sensorial. Los materiales seleccionados buscan envejecer con elegancia, adquiriendo pátina y carácter en lugar de desgastarse de forma pobre. Esta atención al detalle, incluyendo aspectos sensoriales como los sonidos producidos por el vehículo, remite al intenso perfeccionismo conocido en el diseño de Apple, donde cada clic o textura se cuida al máximo.
El proyecto no es solo la expresión personal de Hoenig, sino que cuenta con un equipo fundador muy experimentado. Michael Tropper dirige una agencia con amplia trayectoria en diseño industrial para marcas como NIO, Arc’teryx o Herman Miller. Adrien Roose ha impulsado la compañía europea de bicicletas eléctricas Cowboy desde sus inicios, aplicando la lógica del diseño de electrónica de consumo a un sector tradicionalmente ligado a las bicicletas deportivas. José António Uva aporta su profundo conocimiento del turismo rural, tras transformar una finca familiar de 780 hectáreas en uno de los retiros rurales mejor valorados de Europa. Además, el respaldo de inversores como Peter Rive, cofundador de SolarCity, y Joe Zadeh, exvicepresidente de producto en Airbnb, subraya la ambición de ir más allá de un producto exclusivo y de nicho.
Una comparación inevitable, sobre todo por la proximidad en tiempo, es con el Ferrari Luce, presentado el mes pasado y también diseñado por exintegrantes de Apple, como Jony Ive y Marc Newson. Mientras que el Luce representa el lujo extremo, un coche eléctrico de 1.035 caballos con un precio inicial de 550.000 euros, construido alrededor de una experiencia completamente sellada y tecnológica, Amble One se decanta por la humildad, lentitud y apertura, diseñado para recorrer lentamente paisajes bellos y naturales con un precio accesible para entornos privados y turísticos selectos.
Para 2027, la producción inicial del Amble One se destina exclusivamente a emplazamientos de alto nivel, como Amangiri, Mustique Island, Six Senses Les Bordes y la finca Na Praia en Comporta, propiedad de José António Uva. Allí, donde cada detalle en la experiencia del cliente se cuida con precisión, el Amble One encaja perfectamente y eleva la percepción del espacio frente a un carrito de golf convencional. En 2028 se abrirá lista de espera para particulares en Europa y Estados Unidos, manteniendo un precio aproximado de 20.000 euros o 25.000 dólares, posicionándose como un segundo vehículo ideal para casas en la costa o residencias rurales que no requieren grandes potencias ni velocidades.
Lo realmente significativo es que Amble One es solo el primero de una plataforma más amplia, con planes de lanzar vehículos adaptados a entornos urbanos y otros usos futuros. La inspiración en el buggy lunar de 1971 destaca: aquel vehículo fue diseñado explícitamente para un terreno y ritmo muy específicos, liberándose completamente de las convenciones automovilísticas. Amble One adopta la misma filosofía, enfocándose en la lentitud, la apertura y la contextualidad en vez de perseguir las métricas tradicionales del sector.
Mientras el Apple Car buscaba la invisibilidad tecnológica y el control absoluto, este nuevo vehículo emerge con una propuesta radicalmente diferente, que apunta a cambiar la manera en que concebimos los viajes cortos en lugares privilegiados, demostrando así que, a veces, la verdadera innovación surge de renunciar a lo complejo y abrazar la esencia de la experiencia.