Reino Unido podría beneficiarse de un impulso económico de 75.000 millones de libras para 2035 si acelera su adopción de la inteligencia artificial (IA), según un nuevo informe elaborado por un grupo de trabajo formado por líderes del sector tecnológico. Sin embargo, el informe alerta de que el tiempo para tomar medidas concretas se está agotando.
El documento, llamado Project Sovereign AI Leadership (SAIL), plantea la necesidad de establecer en los próximos doce meses un “Pacto de Prosperidad” que implique una colaboración estrecha entre el Gobierno, las empresas, las regiones y la ciudadanía para sentar las bases de un liderazgo tecnológico sostenible en IA.
Destacados ejecutivos de compañías como Microsoft, NScale, Cisco y BT respaldan esta propuesta y subrayan la urgencia con la que se debe actuar para no perder esta oportunidad estratégica. Steve Rigby, consejero delegado del grupo Rigby y presidente del grupo de trabajo SAIL, afirmó que «la IA es la tecnología definitoria de nuestra generación, pero para materializar ese potencial económico de 75.000 millones de libras es necesaria una movilización real de toda la nación». Para Rigby, este pacto debe servir para diseñar la infraestructura necesaria, dotar a la fuerza laboral de las capacidades adecuadas y asegurar el futuro digital de Reino Unido.
En lugar de limitarse a presentar otro documento estratégico, los autores del informe proponen un conjunto de medidas concretas con impacto real para acelerar la transición del país hacia una economía basada en la inteligencia artificial.
Diez recomendaciones para el Gobierno
El informe detalla diez propuestas para que el Ejecutivo pueda implementar, empezando por la creación de un servicio denominado Compute Accelerator en el Departamento de Empresa, Innovación, Ciencia y Comercio (DBIST, por sus siglas en inglés). Este servicio tendría la función de ayudar a las autoridades locales a identificar, planificar y coordinar instalaciones intermedias de centros de datos y redes.
Actualmente hay una enorme cantidad de solicitudes pendientes para conectar centros de datos a la red eléctrica, equivalentes a unos 73 GW, pero la mayoría se concentran en dos grandes categorías de tamaño, mientras que la franja de capacidad media, entre 10 y 100 megavatios, está prácticamente desatendida. Según el informe, este segmento intermedio es donde Reino Unido puede crecer con mayor rapidez para dar servicio a sectores clave como la empresa, la investigación, la defensa y la sanidad.
El grupo de trabajo insta a Downing Street a respaldar este segmento con la misma ambición demostrada para grandes proyectos emblemáticos de TI.
Entre otras propuestas, se plantean reformas en las colas para la conexión a la red eléctrica, priorizando los hogares en las redes de distribución y agilizando la aprobación para centros de datos situados en líneas de transmisión.
Formación en IA y soberanía digital
Otro punto clave para el éxito de la estrategia es un mayor enfoque en la formación en inteligencia artificial. El informe recomienda que Skills England lidere programas de capacitación dirigidos a sectores prioritarios como la construcción, los cuidados, los servicios profesionales y la manufactura, preparando a la fuerza laboral para la economía del futuro.
Además, subraya la necesidad de una definición clara de lo que implica la “soberanía en IA”, término que a menudo se utiliza como reclamo de marketing pero carece de un marco concreto. Se propone establecer una clasificación que evalúe la soberanía en todas las capas tecnológicas: infraestructura (centros de datos, capacidad computacional y redes), datos, modelos, aplicaciones y cargas de trabajo.
En materia gubernamental, se recomienda publicar guías y análisis de brechas desde la Oficina del Gabinete, con la exigencia de contar con mecanismos alternativos para servicios públicos que dependan de modelos avanzados de IA, comenzando por el sector sanitario. Asimismo, se pide reubicación de la Government Digital Service para que lidere las compras tecnológicas en el centro del gobierno.
Sarah Walker, directora general de Cisco para Reino Unido e Irlanda, destacó que «el Gobierno ya ha sentado ambiciones importantes en materia de IA, pero ahora es el momento de que el sector público y privado trabajen juntos para materializar esos objetivos. Nuestra estrategia nacional debe traducirse en beneficios reales para cada región y comunidad».
Walker añadió que «el poder de la IA depende de la infraestructura que la sustenta, de la energía que la mantiene operativa y de la seguridad cibernética que la protege. Apoyando estas recomendaciones y fomentando las habilidades digitales a través de sólidas colaboraciones multisectoriales, gobierno e industria pueden construir ecosistemas seguros y confiables para que la IA crezca de forma responsable».