El fenómeno El Niño ya está aquí y podría ser uno de los más intensos de la historia

La NOAA ha confirmado la llegada oficial de El Niño en junio de 2026, con un 63% de probabilidades de que se fortalezca hasta convertirse en un super El Niño que podría batir récords de temperatura y alterar patrones meteorológicos globales.

El 11 de junio de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional de NOAA anunció oficialmente la llegada del fenómeno meteorológico El Niño. Este evento, caracterizado por el calentamiento de las temperaturas superficiales del océano Pacífico oriental, influye significativamente en los patrones climáticos a nivel mundial y afecta las precipitaciones y las temperaturas.

Los pronósticos indican una alta probabilidad —cercana al 63%— de que este episodio de El Niño se intensifique considerablemente, pudiendo alcanzar la categoría de super El Niño. Este tipo de eventos se distinguen por temperaturas anómalamente cálidas en el océano que superan los 2 °C por encima del promedio estacional, un umbral que algunos modelados actuales predicen para octubre de este año, con posibles anomalías superiores a 2,5 °C.

El Niño es la fase cálida del Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés), que alterna entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutrales en la región ecuatorial del Pacífico. Esta variabilidad climática modula los patrones de lluvia y temperaturas en diversas partes del mundo.

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En Estados Unidos, durante un episodio de El Niño se observa un aumento de las precipitaciones en el sur y este del país, mientras que el área alrededor de los Grandes Lagos suele experimentar condiciones más secas y las zonas del norte tienden a mantenerse más cálidas. A nivel global, El Niño suele provocar sequías en regiones como Australia, India y África central, además de intensas lluvias en el sur de Sudamérica y el este de África. El jet stream se desplaza hacia el sur en invierno, facilitando la llegada de tormentas a California y Arizona.

El aumento global de temperaturas asociado a El Niño puede retrasarse varios meses desde que los océanos absorben el calor. Expertos meteorológicos, como el profesor Victor Gensini de la Universidad de Illinois del Norte, advierten que un El Niño fuerte podría empujar las temperaturas terrestres hacia nuevos récords al final de 2026 y durante 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó sobre la necesidad de prepararse anticipadamente para un evento El Niño que podría agravar situaciones climáticas extremas, como sequías y precipitaciones intensas, así como aumentar el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en los océanos. En su última actualización, la OMM destacó que el El Niño 2023-24 fue uno de los cinco más potentes registrados y contribuyó a las temperaturas récord globales registradas en 2024.

El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró la urgencia de implementar acciones climáticas ambiciosas para enfrentar los impactos incrementados que este fenómeno puede provocar, subrayando la necesidad de terminar con la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar la transición hacia energías renovables y fortalecer los sistemas de alerta temprana para proteger a las poblaciones vulnerables.

Desde el punto de vista de la salud pública, las olas de calor asociadas al El Niño requieren precauciones especiales. La meteoróloga Rachel Duensing aconseja evitar la exposición prolongada al calor, mantenerse hidratado, usar ropa ligera y observar síntomas de agotamiento por calor o golpe de calor, que demandan atención médica inmediata. Grupos vulnerables como niños, ancianos, personas con enfermedades crónicas y comunidades con recursos limitados deben recibir especial cuidado.

Los meteorólogos recuerdan que cada evento de El Niño es único y sus impactos pueden variar, aunque existen tendencias claras en cuanto a distribución de lluvia y calor. Por ejemplo, durante el verano, el fenómeno reduce la formación de huracanes en el Atlántico; sin embargo, es en invierno cuando sus efectos suelen ser más evidentes.

Actualmente, se insiste en estar preparados para un año donde las condiciones meteorológicas extremas podrían volverse más frecuentes e intensas debido a este super El Niño en formación, transformando el equilibrio climático global y afectando múltiples regiones.

Fuente: NOAA, Organización Meteorológica Mundial, Columbia Climate School, Yale Climate Connections.

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