El cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar conocido que ha ingresado en nuestro sistema solar, ha sorprendido a la comunidad científica con un descubrimiento sin precedentes: contiene una cantidad significativa de metano, un gas que nunca antes se había detectado en este tipo de cuerpos cósmicos.
El hallazgo fue posible gracias al telescopio espacial James Webb, que observó el cometa mientras este se alejaba del Sol en diciembre de 2025. Los investigadores observaron que el metano no fue detectado cuando el cometa entraba en el sistema solar, lo que sugiere que el gas estaba oculto bajo capas superiores de hielo y solo se hizo visible cuando el hielo sublimó por la proximidad al Sol, convirtiéndose directamente en gas sin pasar por estado líquido.
Este descubrimiento, publicado el 8 de abril de 2026 en la revista The Astrophysical Journal Letters, supone la primera detección de metano en un objeto interestelar. Además, el estudio revela que 3I/ATLAS también presenta una cantidad inusualmente alta de dióxido de carbono, otro indicador de que su composición es diferente a la de los cometas comunes en nuestro sistema solar.
Conocer la composición química de 3I/ATLAS brinda pistas cruciales sobre el entorno en el que se formó, que parece haber sido muy distinto al solar. La presencia tanto de metano como de dióxido de carbono en concentraciones significativas indica condiciones químicas y físicas ajenas a las que conocemos, ampliando así nuestro entendimiento sobre la diversidad de materiales presentes en otros sistemas estelares.
El cometa 3I/ATLAS fue detectado inicialmente en julio de 2025 y alcanzó su punto más cercano al Sol en octubre del mismo año, pero no fue hasta meses después, cuando se alejaba ya del sistema solar, que el metano pudo ser observado mediante el James Webb. Esta demora se explica por la capa de hielo que recubre el cometa, siendo necesario el calentamiento solar para liberar los gases congelados.
3I/ATLAS se une así a los otros dos objetos interestelares conocidos: ‘Oumuamua, descubierto en 2017, y el cometa 2I/Borisov, detectado en 2019. Mientras ‘Oumuamua despertó controversias por su naturaleza enigmática y Borisov presentó una composición más común, 3I/ATLAS muestra características químicas diferenciadas que reflejan la distinta naturaleza de su entorno natal.
Otras investigaciones recientes sobre 3I/ATLAS complementan este hallazgo. En marzo se informó de la presencia abundante de metanol (un tipo de alcohol simple) en su composición, y en abril se concluyó que el cometa se formó en un ambiente especialmente frío. Por otro lado, esfuerzos realizados por SETI para detectar posibles señales de origen artificial provenientes del cometa no dieron resultados positivos.
Además, imágenes captadas por la nave europea JUICE muestran al cometa con una forma ovoide brillante y con colas difusas que se extienden tras él, mientras atraviesa el espacio con el trasfondo estrellado. Estas observaciones visuales, combinadas con los datos espectrales obtenidos por el telescopio James Webb, aportan una visión integral sobre la naturaleza y composición de este visitante interestelar.
En definitiva, el descubrimiento de metano, junto con la riqueza en dióxido de carbono y otras sustancias como el metanol, confirma que 3I/ATLAS proviene de un sistema planetario muy distinto al nuestro, subrayando la complejidad y diversidad del universo y abriendo nuevas líneas de investigación sobre la formación y composición de objetos interestelares.