En el reciente evento MACH X celebrado en Ámsterdam, líderes del sector tecnológico como Tjeerd Brenninkmeijer, Vicepresidente Ejecutivo para EMEA de Bloomreach, Dana Lawson, CTO de Netlify, y Jason Cottrell, presidente de la MACH Alliance, lanzaron un desafío común a las empresas: prepararse para la llegada de agentes de inteligencia artificial (IA) que no solo funcionen como herramientas, sino que actúen como participantes activos dentro de los sistemas digitales. En este contexto, resaltaron la importancia de mantener la tecnología flexible, conectada y bajo supervisión humana.
La ponencia inaugural exploró el concepto de “comercio agente” dentro de un marco más amplio que incluye la evolución de las plataformas digitales, los flujos de trabajo y las relaciones con los clientes. Dana Lawson, CTO de Fire, explicó que los agentes de IA están dejando de ser meras herramientas para convertirse en entidades que interactúan y toman decisiones dentro de los sistemas en los que las empresas confían. Esta evolución, si bien abre nuevas oportunidades para el servicio al cliente y el comercio, plantea también importantes interrogantes sobre la gobernanza, la seguridad y las responsabilidades que deben asumir quienes gestionan estos sistemas.
Los agentes de IA revolucionan el trabajo y el servicio
Según Lawson, “los agentes de IA están transformando no solo cómo se desarrolla la tecnología, sino también la forma en que trabajamos y cómo nuestras empresas atienden a los clientes”. Esta ruptura con modelos establecidos implica repensar aspectos fundamentales relacionados con la gobernanza y la seguridad de las plataformas digitales.
El propósito del evento, alineado con la misión de la MACH Alliance, fue enfatizar la necesidad de que las organizaciones mantengan sus tecnologías componibles, abiertas y conectadas, asegurando al mismo tiempo que se mantenga el control humano conforme se incorporen nuevas capacidades basadas en IA. Los ponentes advierten que no se debe considerar la adopción de inteligencia artificial como una mera incorporación aislada, sino analizar cómo esta interactúa con las plataformas existentes, los datos y los equipos implicados.
Tjeerd Brenninkmeijer destacó el cambio organizativo que supone aceptar a los agentes de IA como usuarios activos dentro del ecosistema digital, planteando: “¿Qué ocurre entre plataformas, flujos de trabajo y equipos cuando los agentes de IA dejan de ser solo herramientas y comienzan a actuar como usuarios?”
Jason Cottrell aportó que, aunque el público está familiarizado con el uso de IA para descubrir productos o realizar búsquedas, aún es incipiente la adquisición de productos a través de agentes inteligentes. Esto refleja un mercado que todavía está en fases iniciales. Actualmente, los consumidores utilizan la IA para explorar marcas y comparar productos, pero pocos están dispuestos a dejar que estos agentes lleven a cabo transacciones por ellos.
Prevén que los sistemas asistentes evolucionarán hacia roles más activos, pasando de hacer recomendaciones a gestionar compras de forma autónoma, un cambio que tardará entre 12 y 24 meses en consolidarse conforme crezca la confianza del consumidor en estas tecnologías y maduren los protocolos y productos asociados.
Fundamentos abiertos y componibles para el futuro del comercio
Cottrell subrayó que la preparación para esta transformación no depende únicamente de elegir herramientas de IA, sino de construir infraestructuras modernas de datos, sistemas interoperables y la capacidad de integrar vendedores especializados. Estos cimientos tecnológicos permiten a las empresas adaptarse con agilidad a experiencias impulsadas por agentes y a los cambios que puedan surgir.
Como respaldo, compartió datos de una investigación realizada por MACH Alliance entre 600 profesionales del sector, revelando que las organizaciones con bases componibles sólidas tienen seis veces más probabilidades de obtener un retorno positivo de sus inversiones en IA comparado con las que solo están en etapas iniciales de planificación. En definitiva, las inversiones en infraestructura tecnológica abierta y flexible son decisivas para enfrentar los desafíos presentes y futuros.
Este enfoque favorece no solo la compra y venta autónoma, sino también la modernización integral de los negocios. Una arquitectura tecnología adaptable facilita la introducción de nuevos servicios, permitiendo evaluar innovaciones sin depender de estructuras rígidas que dificulten cambios posteriores.
En la ponencia también se anunciaron recursos ofrecidos por MACH Alliance para ayudar a las empresas a tomar decisiones informadas. Su Agent Solution Hub recopila ejemplos verificados de capacidades agenticas presentadas para el galardón Agent Ready Award, con más de 45 compañías contribuyendo hasta la fecha. Además, la alianza pone a disposición una comunidad de expertos y profesionales a través de redes de embajadores, encuentros regionales, eventos virtuales y grupos de trabajo enfocados en arquitecturas y desarrollo colaborativo de sistemas multiagente.
Claves para las empresas ante la irrupción de la IA agente
El análisis final de la ponencia revela que el comercio basado en agentes de IA es una realidad en desarrollo y no una visión futurista distante. La inteligencia artificial ya influye en el descubrimiento y evaluación de productos por parte de los clientes, y la transición hacia transacciones automatizadas será inevitable conforme evolucione la tecnología y las expectativas de los consumidores.
Las preocupaciones sobre gobernanza, seguridad y la responsabilidad humana en esta nueva era son centrales para conseguir un despliegue exitoso y ético. Las empresas deben construir sistemas flexibles que integren y gestionen nuevas capacidades, garantizando un control humano permanente.
Se recomienda invertir desde ahora en tecnología abierta, componible y plataformas interoperables, además de contar con datos fiables que permitan integrar agentes sin quedar atados a proveedores únicos ni enfrentar costosas reconstrucciones. Paralelamente, es clave implementar normativas claras, mecanismos de seguridad y supervisión humana antes de delegar funciones como la finalización de una compra a sistemas autónomos.
Las compañías, marcas y comercios que refuercen estas bases desde hoy estarán mejor posicionados para experimentar con los servicios emergentes, adaptarse a la evolución del comportamiento del consumidor y obtener un valor real de la inteligencia artificial sin perder el control de sus operaciones.