La digitalización de la banca empresarial sigue sin ser una realidad equitativa para todas las empresas en 2026, según revela el informe ‘State of Business Banking Onboarding in 2026’ elaborado por Kyckr. El estudio, basado en una encuesta online realizada a 403 directivos de empresas del Reino Unido que han solicitado productos bancarios en los últimos dos años, pone de manifiesto una marcada diferencia entre empresas con estructuras simples y aquellas con estructuras complejas.
La investigación, dividida en tres niveles de propiedad —simple, moderada y compleja—, analiza aspectos como los plazos de incorporación, las preferencias de canal, las dificultades con la documentación y la percepción sobre las identificaciones digitales de empresa, comparando los datos con un estudio base de 2020.
Velocidad de incorporación ligada a la simplicidad de la estructura
Si bien el 75 % de todos los participantes logró acceder a productos financieros en menos de una semana, los tiempos varían significativamente según la complejidad de la empresa. Las compañías con estructuras simples fueron las que más rápido accedieron, con un 21 % operativas en menos de 24 horas. En contraposición, solo un 6 % de las empresas moderadas dispuso de acceso el mismo día o al día siguiente.
Curiosamente, un 10 % de las firmas con estructuras complejas también consiguieron este acceso rápido, probablemente debido a su infraestructura sofisticada. No obstante, estas últimas enfrentaron las mayores demoras, con un 30 % de las empresas con accionistas internacionales esperando más de una semana y compañías con más de 250 empleados siendo un 33 % menos propensas a contar con acceso en 24 horas en comparación con las microempresas.
La verificación de identidad sigue siendo un escollo para compañías complejas
El endurecimiento de las normativas contra el blanqueo de capitales, como la Ley Económica de Crimen y Transparencia Corporativa del Reino Unido en 2023 y las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera (FATF), ha elevado el nivel de exigencia en la comprobación de los beneficiarios efectivos, especialmente dificultando la incorporación de empresas complejas.
Desde que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea restringió el acceso a los registros públicos en noviembre de 2022, el proceso de validación se ha fragmentado considerablemente. Un 91 % de los solicitantes tuvo que aportar documentación adicional tras presentar su solicitud, un notable aumento frente al 51 % detectado en 2020.
Para las empresas complejas, las solicitudes repetidas de información adicional son habituales: un 35 % reportó tener que enviar datos tres o más veces, triplicando las cifras de las entidades simples. El principal cuello de botella es la documentación sobre accionistas y beneficiarios finales, señalado como la mayor causa de retrasos por el 28 % de estas firmas.
Las sucursales físicas persisten como vía indispensable pese a la digitalización
Aunque más de la mitad de las solicitudes se completan de forma remota (54 %), un 58 % de empresas complejas aún deben acudir personalmente a una sucursal bancaria y un 25 % combina esta visita con firmas en papel. Esto sucede a pesar del cierre masivo de sucursales en los últimos años: desde 2015, más de 6.900 sucursales han sido clausuradas, a un ritmo actual de 53 cierres mensuales.
El caso es más grave para negocios con accionistas extranjeros: apenas un 44 % finaliza el trámite de forma completamente digital y un 25 % requiere la combinación de canales físicos y digitales. Por su parte, los bancos digitales puramente online ofrecen las mejores tasas de tramitación remota, con un 83 % de éxito, aunque solo atienden al 2 % del segmento complejo.
Familiaridad generalizada pero entendimiento limitado sobre las IDs digitales reutilizables
El concepto de credenciales digitales reutilizables es conocido por el 77 % de los participantes, y casi el 90 % de las empresas con estructuras complejas están familiarizadas con él. Sin embargo, solo un 28 % asegura comprender con detalle el funcionamiento operativo de las identificaciones digitales empresariales, aumentando a un 39 % entre empresas de estructuras más difíciles de verificar.
En cuanto a beneficios, todas las categorías apuntan a la aceleración en la incorporación como prioridad principal (26-31 %). Las empresas complejas valoran también la protección frente al uso indebido de identidad (24 %), mientras que las estructuras simples aprecian eliminar trámites repetidos en mayor medida.
Gran disposición para adoptar identificaciones digitales pese a infraestructuras insuficientes
Un 83 % de los encuestados considera que las identificaciones digitales empresariales merecen un coste, con un 67 % de las compañías complejas dispuestas a pagar una suma relevante, en contraste con solo un 26 % de las microempresas con uno a nueve empleados.
Además, un 48 % adoptaría estas herramientas inmediatamente si fueran aceptadas ampliamente por las instituciones financieras, y otro 26 % las usaría sin compromiso económico si fueran gratuitas. Las estructuras complejas muestran una mayor prontitud (64 %), frente al 37 % y 42 % de los niveles simples y moderados respectivamente. El principal limitante está en la aceptación institucional, no en la voluntad de las empresas.
La confianza, el verdadero escollo para la aceptación masiva
A pesar del interés, un 89 % expresa inquietudes sobre estas soluciones digitales, destacando la pérdida de control sobre los datos como la principal preocupación. Un 25 % teme accesos no autorizados, un 22 % la imposibilidad de acceso durante fallos de infraestructura y un 18 % rechaza la concentración de poder en un único proveedor.
Estas expectativas directrices enfatizan la necesidad de sistemas de identificación basados en el consentimiento, con garantías de resiliencia y portabilidad para mitigar los temores. Las entidades financieras deben cambiar la narrativa y mostrar que la soberanía de datos se fortalece con el control en la reutilización, no con su cesión.
Implicaciones para el ecosistema financiero
Para proveedores como Kyckr, el crecimiento de las exigencias regulatorias crea una demanda estable para acceder a registros estandarizados y verificaciones avanzadas. Para los negocios, especialmente aquellos con estructuras complejas, los datos reflejan las fricciones existentes y reforzan la necesidad de procesos institucionales más eficientes.
Instituciones financieras tradicionales y reguladores pueden extraer lecciones sobre el momento oportuno para impulsar la adopción y las características que estos sistemas deben incorporar según las preocupaciones documentadas. En un futuro próximo, la verdadera ventaja competitiva dependerá de la capacidad para ofrecer una identidad digital empresarial fiable y rápida.
Los bancos innovadores que utilicen tecnologías de verificación moderna o integren sistemas de ID digital reutilizable pueden conquistar cuota de mercado al resolver el cuello de botella en la verificación de beneficiarios que aún afecta a la banca tradicional. Esto beneficiará especialmente a empresas complejas, que suelen ser relegadas a procesos manuales y dependientes de la sucursal.
En definitiva, las grandes entidades financieras tienen el reto de apoyar con urgencia estas iniciativas digitales o arriesgarse a perder clientes empresariales frente a sus competidores emergentes, que ya dominan el ámbito de la digitalización bancaria para empresas.
Steve Lamb, CEO de Kyckr, resume: “El ecosistema para un ID digital reutilizable está emergiendo, pero ningún actor puede hacerlo solo. Bancos, fintech, registros y reguladores deben colaborar para construir un modelo mejor.”