El último año ha sido decisivo para Azul. La compañía especializada en software de infraestructura Java ha dado un giro estratégico al vender una mayoría accionarial a Thoma Bravo, empresa inversora con gran presencia en el sector tecnológico. Además, efectuó la importante adquisición de Payara, expandiendo su oferta de soluciones Java comerciales y de código abierto. Estas maniobras, junto a su mejor desempeño financiero hasta la fecha, revelan un momento de crecimiento y transformación para Azul.
Scott Sellers, CEO y cofundador de Azul, conversó con Enterprise Times en Londres, ofreciendo un análisis en profundidad sobre la visión de la compañía, los beneficios de la operación con Thoma Bravo y el papel central que juega la inteligencia artificial (IA) en su estrategia actual y futura.
¿Por qué elegir a Thoma Bravo?
La venta de la mayoría de las acciones a Thoma Bravo levantó ciertas dudas sobre si Azul necesitaba una inyección de capital o si se trataba simplemente de un oportunismo financiero. Sellers aclaró que no era un tema de necesidad: “Los resultados de los ejercicios 2025 y 2026 son los mejores que hemos tenido jamás”. La operación, que se formalizó tras un proceso guiado por Guggenheim con múltiples ofertas sorprendentes, busca más crecer en ambición que en necesidades económicas.
La clave, según Sellers, radica en que Thoma Bravo no es solo un inversor con fondos, sino un socio estratégico enfocado exclusivamente en el software empresarial. Esto ha facilitado un ecosistema colaborativo entre las empresas de su cartera, permitiendo compartir experiencias, explorar sinergias y abrir canales comerciales, incluso con otras empresas del grupo, lo que hasta ahora ha superado las expectativas de Azul.
Un impulso para innovación y expansión
Más allá del refuerzo financiero, la alianza con Thoma Bravo ha acelerado la capacidad de Azul para innovar y crecer. La compra de Payara en diciembre de 2025 es una manifestación clara de esta dinámica. Con ella, Azul amplía su plataforma Java y adopta un enfoque más integral que va desde el runtime hasta plataformas de aplicaciones Java de código abierto comercialmente soportadas.
Los fondos aportados por el acuerdo se destinan a la ingeniería de producto, la escalabilidad del negocio, la innovación y la expansión de su alcance empresarial, consolidando una estrategia orientada a la diversificación y la mejora continua.
LA inteligencia artificial como motor de productividad
La IA es una figura central en el plan de Azul para optimizar recursos y acelerar el desarrollo. “Utilizamos agentes inteligentes que extraen y estructuran información de sistemas como NetSuite, Salesforce y contratos con clientes”, explicó Sellers. La empresa ha desarrollado su propia plataforma de agentes que les permite escoger el modelo de IA más adecuado para cada tarea, enfrentándose al reto de manejar la naturaleza no determinista de estas tecnologías, que ofrecen respuestas variables ante una misma consulta.
La meta de Azul es clara: doblar el crecimiento sin contratar el doble de empleados. “No buscamos reducir plantilla, sino aumentar la productividad individual aprovechando la IA”, indicó Sellers. Con miles de builds trimestrales en distintas versiones de Java y sistemas operativos, la automatización de tareas rutinarias con IA es clave para liberar talento y enfocarlo en funciones que realmente aporten valor diferencial.
Desafíos y soluciones en el código generado por IA
A pesar de sus ventajas, la IA también presenta problemas, como la generación de código excesivamente complejo y redundante, conocido como “code bloat”. Esta sobrecarga no solo aumenta las dependencias y los costos, sino que puede complicar la gestión del software.
Para afrontar esto, Azul cuenta con Code Inventory, una funcionalidad del producto Intelligence Cloud, que conecta datos operativos en producción y ofrece transparencia sobre qué partes del código se utilizan realmente. Esta visibilidad permite no solo reducir la deuda técnica, sino también priorizar las vulnerabilidades en función de su impacto real, mejorando la seguridad y la eficiencia.
Además, la compañía considera la posibilidad de regenerar regularmente el código a partir de especificaciones limpias, evitando la acumulación de basura digital y acelerando los ciclos de desarrollo de forma orientada al mercado.
Seguridad y velocidad en la era de amenazas por IA
En un entorno en constante evolución, donde los atacantes también incorporan IA para acelerar sus acciones, Azul ha adoptado una política proactiva que incluye parches de seguridad mensuales específicos para disminuir la ventana de exposición de los clientes. Este ciclo más ágil obliga a las empresas a mejorar sus procesos de remediación y a contar con herramientas como Code Inventory, que permiten identificar rápidamente qué código vulnerable está en ejecución.
Este acercamiento fortalece la colaboración entre los equipos de desarrollo y seguridad (SecOps), con la vista puesta en reducir la superficie de ataque y minimizar riesgos derivados del legado acumulado en años de uso de Java.
El futuro del desarrollo de software y el impacto de la IA
Sellers reconoce que el simple uso de IA no garantiza una mejor calidad, pero sí abre la puerta a una capacidad casi ilimitada para hacer pruebas y mejorar procesos. “La verdadera revolución será cuánto se invierte en IA para la garantía de calidad”, sostiene.
El análisis operativo preciso, junto con la intervención humana, seguirá siendo imprescindible. La IA actúa como un complemento poderoso para potenciar el juicio y la intuición de los desarrolladores, no como un sustituto.
Un cambio profundo en la cultura y estructura empresarial
La transformación impulsada por la IA también obliga a repensar las habilidades, los procesos y la estructura interna de las compañías tecnológicas. Azul apuesta por equipos más pequeños y ágiles que, con la ayuda de la IA, pueden alcanzar resultados antes inimaginables.
La alianza con Thoma Bravo, con sus exigencias de mayor rigor en reportes y acceso a nuevas tecnologías y mercados, complementa esta visión de crecimiento eficiente y escalable. Sellers reiteró su objetivo ambicioso: duplicar la empresa sin que crezca proporcionalmente en tamaño ni complejidad.
En conclusión, Azul se posiciona no solo como un actor clave en el ecosistema Java, sino como un referente en la integración inteligente de la IA para la innovación, la seguridad y la gestión eficiente del software empresarial.