La inteligencia artificial revoluciona los servicios profesionales: de herramienta para aumentar la productividad a recurso esencial en la gestión de proyectos

La tradicional forma de planificar y gestionar proyectos en las firmas de servicios profesionales está cambiando radicalmente gracias a la incorporación de agentes de inteligencia artificial (IA) como parte del equipo de trabajo, transformando la eficiencia y mejorando los márgenes de beneficio.

Durante las últimas tres décadas, el modelo para asignar personal a proyectos en firmas de consultoría y servicios apenas ha cambiado: un profesional, un rol, una tarifa. Aunque las herramientas han evolucionado —de hojas de cálculo a plataformas especializadas, y del correo electrónico al chat— el sistema básico se mantenía intacto: estimar horas, asignar personas y facturar el tiempo dedicado.

Sin embargo, este modelo empieza a mostrar sus límites. Con la llegada del Agentforce World Tour a Londres el 18 de junio, la conversación entre los líderes de servicios ha avanzado más allá de si la IA debe formar parte de la entrega, hacia una cuestión más concreta: ¿qué sucede cuando un agente de IA no se usa solo como una herramienta personal de productividad, sino como un recurso integrado dentro del plan de proyecto?

Las cifras que evidencian la presión

El Informe de Madurez de Servicios Profesionales 2025 de Service Performance Insight (SPI Research), que encuestó a más de 400 empresas, evidencia la tensión del sector. El margen medio de EBITDA se sitúa en un 9,8%, el más bajo en cinco años. Por otro lado, la utilización facturable ha caído al 68,9%, por debajo del 75% que la mayoría considera saludable.

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La entrega puntual se mantiene en un 73,4%. En definitiva, se pide más rendimiento a las personas, pero los datos indican que esta fórmula comienza a agotarse.

El problema no es el esfuerzo, sino la naturaleza del trabajo. Cada proyecto incluye tareas estructuradas y repetitivas como el alcance del trabajo, informes de estado, hojas de tiempo, resúmenes de reuniones y seguimiento de hitos. Estas tareas consumen tiempo valioso del consultor pero no requieren su juicio estratégico, ni deberían ser realizadas por profesionales con tarifas elevadas dedicados a actividades que demandan pensamiento crítico.

¿Qué es realmente un agente de IA?

El término «agente» genera confusión debido a su uso extensivo en marketing tecnológico. En servicios profesionales, un agente de IA es un software que ejecuta de manera autónoma una tarea definida dentro de unos parámetros específicos. No es un chatbot que espera instrucciones ni un copiloto que sugiere ediciones dentro de un documento.

Un agente de IA se activa ante determinados eventos —cierre de un trato, fin de semana, proximidad a un hito— y produce una salida estructurada que se remite a una persona para revisión. La clave está en la secuencia: el agente actúa primero y luego el humano aprueba.

Las implementaciones más avanzadas integran al agente como un recurso más dentro del proyecto, apareciendo en el mismo plan, vistas de recursos y reportes que el equipo humano. El gestor del proyecto supervisa al agente como a un colaborador junior, revisando su trabajo y validando sus resultados.

Principales tareas que manejan hoy los agentes

Actualmente, los agentes se emplean en flujos de trabajo repetitivos y estructurados que justifican su automatización debido a su frecuencia y volumen:

  • Definición de alcance y requisitos: transformar solicitudes en lenguaje natural en un alcance estructurado con criterios de aceptación, listo para estimación y asignación.
  • Informes de estado y seguimiento: analizar métricas del proyecto para generar resúmenes priorizados que señalen qué está en plazo, qué hay en riesgo y qué necesidades deben atenderse inmediatamente.
  • Captura de tiempo: elaboración automática de hojas de tiempo basadas en eventos de calendario, tareas y registros de actividad para reducir las horas facturables no registradas manualmente.
  • Comunicación con clientes: elaboración de breves informes previos a reuniones, resúmenes y seguimientos, extraídos del registro del proyecto y preparados para revisión humana.
  • Captura de conocimiento: convertir el trabajo resuelto en documentación reutilizable de forma instantánea, evitando que esta tarea se postergue hasta la finalización del proyecto, momento en que suele olvidarse.

La fase que muchas empresas obvian: gobernanza

Gran parte del debate sobre IA se centra en la capacidad generativa, en lo que la tecnología puede crear. Pero la cuestión más crítica es la gobernanza: ¿quién revisa, aprueba y controla la calidad del contenido generado? ¿Qué rastros quedan para auditoría cuando la información se entrega al cliente? Muchos pilotos fracasan por no resolver esta etapa.

Cada salida del agente debe pasar por un proceso sólido de aprobación: un humano debe leerla, corregirla si hace falta y firmarla explícitamente. El agente no decide si el resultado es aceptable; la responsabilidad y control recaen en las personas.

Esta gobernanza requiere infraestructuras que integren flujos de aprobación, permisos, historial de auditoría y modelos de datos dentro de la misma plataforma que usa el equipo de entrega. Así se aplican las mismas normas de acceso que a cualquier otro registro corporativo.

Ejecutar agentes a través de una capa de confianza empresarial que garantice el enmascaramiento de datos, la defensa frente a inyecciones de comandos y la no retención de datos por parte del proveedor es ya indispensable. Quienes omiten esta capa suelen aprender su importancia la primera vez que un documento sin revisión llega al buzón de un cliente.

Para los clientes de Salesforce, la plataforma Agentforce facilita este rigor porque los agentes heredan perfiles, reglas de uso compartido y registros de auditoría existentes, evitando crear un modelo de seguridad paralelo que acabe cuestionado.

Impacto económico y organización del trabajo

Al delegar a los agentes las tareas operativas y estructuradas, los consultores pueden centrarse en actividades que requieren juicio, intuición, resolución de problemas complejos y gestión de relaciones, trabajos que justifican tarifas premium.

Esto no implica reducir los equipos, sino conformar estructuras diferentes. Por ejemplo, un proyecto que antes necesitaba tres consultores trabajando 40 horas cada uno podría ahora llevarse a cabo con dos consultores apoyados por varios agentes encargados de la ejecución operativa.

El resultado es un aumento de la capacidad total de entrega, mejora de los márgenes y menor desgaste del personal, que ya no vive saturado con actualizaciones constantes. Un dato preliminar del informe SPI indica que las empresas que usan IA generativa reportaron un crecimiento de ingresos un 5,4% superior respecto a las que no lo hicieron.

Así, la planificación deja de centrarse exclusivamente en cuántas personas serán necesarias el trimestre siguiente para incluir también cuántos agentes de IA serán parte del equipo. Las organizaciones que logren expandir realmente sus márgenes serán aquellas que integren la IA como un recurso más en la planificación con capacidad, resultados y supervisión definidos, en lugar de tratarla solo como un medio para ganar eficiencia individual.

Consejos para elegir la plataforma adecuada

Los líderes de servicios que analizan esta transición deberían empezar no por una estrategia global de IA, sino identificando un flujo de trabajo repetitivo y estructurado que consuma muchas horas sin requerir juicio avanzado. La elaboración del alcance, los informes periódicos y la captura del tiempo suelen ser los puntos de partida más frecuentes.

La elección de la plataforma es clave para que los agentes se integren en la entrega y no queden relegados a experimentos aislados. Es fundamental que la solución permita:

  • Acceso directo a datos vivos del proyecto sin necesidad de sistemas intermedios personalizados.
  • Un sistema integrado de aprobación donde un humano supervise y firme el contenido antes de su envío.
  • Asignar y monitorizar agentes como recursos más dentro del equipo, en lugar de mantenerlos en herramientas desconectadas.

Si alguna de estas condiciones no se cumple, el agente funcionará como un proyecto paralelo y no como un verdadero colaborador.

Este modelo operativo que ha definido durante treinta años a los servicios profesionales no está desapareciendo, sino transformándose. Las firmas que lideren esta transición no serán las que sustituyan a su personal, sino las que les provean de mejores compañeros de trabajo apoyados en IA, siempre manteniendo a los humanos al mando de lo que llega al cliente.

Iniciar el cambio no requiere una revolución total, sino seleccionar un único proceso repetitivo en la entrega, dotarlo con un agente y asegurar una supervisión humana en cada paso, extendiendo la práctica conforme los resultados generen confianza.

Un ejemplo de esta integración híbrida se encuentra en Klient PSA, una plataforma de automatización de servicios profesionales nativa de Salesforce, que gestiona agentes dentro de Agentforce acompañando a consultores humanos en tareas de alcance, ejecución y seguimiento de proyectos.

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