El planeta Marte es bien conocido por sus violentos remolinos de polvo, fenómenos atmosféricos similares a tornados que barren su superficie cubierta de partículas finas. Son los llamados torbellinos de polvo, que se originan cuando el sol calienta la superficie y esta a su vez eleva rápidamente el aire fino que está encima, generando columnas giratorias en zonas de baja presión.
El 7 de diciembre de 2024, la sonda Mars Express, en órbita alrededor de Marte, captó una imagen extraordinaria que revela nada menos que 34 torbellinos de polvo en una sola toma. Esta imagen fue difundida por la Agencia Espacial Europea (ESA) el 17 de junio de 2026, desvelando en detalle la intensa actividad atmosférica de la zona fotografiada.
La región donde se localizan estos torbellinos es un sistema de valles conocido como Mamers Valles, situado en el hemisferio norte marciano. Este paisaje está compuesto por numerosos acantilados, mesetas y cráteres pequeños que evidencian una historia geológica compleja, por la acción combinada de agua, hielo y lava en el pasado de Marte.
Los torbellinos aparecen en la imagen como pequeños puntos claros acompañados de sus sombras alargadas, pero en realidad pueden alcanzar alturas y tamaños impresionantes, superando en algunos casos a los de la Tierra. Se estima que pueden elevarse hasta 8 kilómetros de altura y abarcar varios cientos de metros de diámetro, convirtiéndose en fenómenos imposibles de ignorar.
Mamers Valles es un extenso conjunto de valles y cañones, con ciertas formaciones que se extienden más de 1.000 kilómetros. En sus zonas más elevadas se encuentran mesas y glaciares cubiertos de escombros, ubicados en la base de abruptas laderas, mostrando una geografía diversa y con indicios claros de procesos erosivos antiguos.
La imagen original, disponible a través de la ESA, permite apreciar cada uno de los 34 torbellinos marcianos. La agencia espacial ha publicado una versión con un mapa señalando la posición exacta de cada uno de estos remolinos, invitando a los observadores a identificarlos todos para comprobar la magnitud del fenómeno.
Esta revelación no solo destaca la dinámica atmosférica activa en Marte, sino que también contribuye al estudio de los patrones meteorológicos y la historia climática del planeta rojo, proporcionando datos valiosos para futuras misiones y exploraciones.