El 21 de junio de 2026, a las 8:25 UTC (3:25 a.m. hora central de Norteamérica), tendrá lugar el solsticio de verano en el hemisferio norte y, simultáneamente, el de invierno en el hemisferio sur. Este evento astronómico marca no solo el día con más horas de luz en el norte y menos en el sur, sino también el momento en que se producen los atardeceres más largos del año en ambos hemisferios.
Un fenómeno quizás inesperado para muchos es que la puesta de sol se prolonga más cerca de las fechas de los solsticios que durante los equinoccios. Esto se debe a la posición del Sol respecto al horizonte y al ángulo bajo el que este desciende, un efecto válido tanto para el hemisferio norte como para el sur.
¿Por qué los atardeceres duran más en solsticios?
En los solsticios, el Sol alcanza su punto más al norte o al sur sobre el horizonte, dependiendo del hemisferio y la estación del año. Esta posición extrema provoca que el Sol se ponga más lejos del punto cardinal oeste, lo que genera un ángulo más rasante respecto al horizonte. Cuanto menor es este ángulo, más tiempo tarda el disco solar en desaparecer completamente bajo la línea del horizonte, alargando así la duración del ocaso.
En cambio, durante los equinoccios -cuando el Sol sale exactamente por el este y se pone por el oeste- la trayectoria del Sol atraviesa el horizonte en el ángulo más perpendicular posible, haciendo que el ocaso sea más rápido y breve.
Duración del ocaso según la latitud
La longitud del atardecer también depende en gran medida de la latitud del observador. En lugares situados alrededor de los 40 grados al norte, como Denver o Filadelfia en Estados Unidos, la isla de Cerdeña en el Mediterráneo o Pekín en China, el Sol tarda aproximadamente 3 minutos y 15 segundos en ocultarse durante un solsticio.
Comparando con un día de equinoccio en la misma latitud, la duración del ocaso es medio minuto menor, alrededor de 2 minutos y 45 segundos. Esta diferencia se amplía a medida que nos acercamos a latitudes más altas: cerca del círculo polar ártico (alrededor de los 65 grados norte), la puesta de sol durante el solsticio puede prolongarse hasta 15 minutos.
En cambio, en las regiones cercanas al ecuador, como a 0 grados de latitud, el Sol tarda poco más de 2 minutos y 15 segundos en ocultarse durante un solsticio. No obstante, siempre es en los solsticios cuando los atardeceres alcanzan su máximo de duración, independientemente de la latitud.
Atardeceres más largos en diciembre que en junio
Curiosamente, aunque los solsticios de junio y diciembre marcan ambos los momentos de atardeceres más largos, la puesta de sol suele ser ligeramente más extensa en diciembre. Esto obedece a que en diciembre la Tierra está más cerca del Sol (perihelio), por lo que el disco solar parece un poco mayor en el cielo, demorando un poco más en ocultarse completamente.
Además, el Sol se mueve más rápido en la eclíptica durante esta época del año, especialmente en latitudes medias como 50 grados norte, favoreciendo una puesta de sol y salida de Sol más prolongadas. Por ejemplo, en estas latitudes, el ocaso durante el solsticio de invierno dura alrededor de 4 minutos y 18 segundos, aproximadamente 8 segundos más que en el solsticio de verano.
Imágenes que capturan la magia del fenómeno
La comunidad de EarthSky ha compartido espectaculares fotografías que ilustran la fascinación de estos atardeceres alargados. En Indian Shores, Florida, Christy Mandeville inmortalizó un atardecer dramático en junio de 2022 donde un niño juega mientras el cielo se llena de colores intensos. Desde Oregon, Cecille Kennedy retrató un atardecer sobre el océano donde un pelícano surca el cielo rojizo, anticipando la mística aparición del destello verde.
En el Observatorio Nacional de Kitt Peak, cercano a Tucson, Arizona, Jelieta Walinski capturó en junio de 2025 un atardecer durante el solsticio con el raro fenómeno del destello verde, un brillo fugaz producido por la refracción atmosférica justo al ocultarse el Sol.
En resumen
Los atardeceres más prolongados, un espectáculo natural que probablemente pocos hayan considerado, coinciden con los solsticios de verano e invierno. Este fenómeno, que varía según la latitud y la posición orbital de la Tierra, nos recuerda las sutilezas del movimiento solar y nos regala instantes únicos para contemplar el cielo.